Desvelos de la madurez

Anaís Berdié


A Brad Sloan le quita el sueño el éxito de sus antiguos compañeros de facultad. A la sombra de sus vidas aparentemente perfectas, la de este padre de familia entrado en la cincuentena al que da vida Ben Stiller tiene un regusto a fracaso. Una existencia medianamente afortunada, con un trabajo con el que siempre soñó, un matrimonio feliz y un hijo con un brillante futuro por delante, queda eclipsada por los fantasmas del dinero y la fama que lograron por sus colegas. Problemas existenciales, en fin, de quienes no tienen verdaderos problemas de los que ocuparse.

El guionista y actor Mike White quería enfrentarse, en su segunda película como director, al reto de crear un personaje con el que de entrada fuera difícil empatizar. Un tipo que lo tiene todo y que, aun así, se siente insatisfecho. Aunque la técnica elegida para ello no sea la más sutil (una persistente voz en off de tono bastante literario acompañada de ensoñaciones sobre la supuesta vida de sus exitosos amigos), el conflicto de Brad bien sirve como reflejo de la crisis de la madurez que puede afectar a cualquier persona con una existencia acomodada, siguiendo la máxima, tan absurda como real, que afirma eso de que “de algo hay que quejarse”. Por detrás, sobrevuelan el deseo de ser reconocido e, incluso, un cierto miedo al fin de la vida.

La cinta gana enteros cuando indaga con naturalidad en la relación entre Brad y su hijo, un sobrio Austin Abrams, cuyo viaje juntos de visita a varios campus universitarios vertebra la historia. El hijo aporta un punto de madurez y actúa como espejo en el que las preocupaciones del padre se empequeñecen. También funciona en cierta medida como trasunto del director de la cinta (que, por cierto, tiene un pequeño papel como uno de los envidiados colegas de Brad), que ha declarado haberse inspirado de alguna manera en su relación con su padre al crear a sus personajes.bwn

Con Qué fue de Brad Ben Stiller da un nuevo paso en su propia madurez como actor. Si bien las ensoñaciones remiten directamente a La vida secreta de Walter Mitty, cinta dirigida y protagonizada por el cómico (y en la que los pasajes imaginarios constituían una forma narrativa más original y pertinente), esta nueva película entronca mejor con sus colaboraciones con el director Noah Baumbach, como la reciente The Meyerowitz Stories (New and Selected) y la anterior Mientras seamos jóvenes. Comedias todas ellas dramáticas (o dramas con un trasfondo amable), sobre los problemas generacionales de una nueva clase media-alta que, lejos ya de la juventud, todavía busca encontrar su propio sitio.



 

QUÉ FUE DE BRAD

Dirección: Mike White

Intérpretes: Ben Stiller, Austin Abrams, Jenna Fischer, Luke Wilson

Género: comedia. Estados Unidos, 2017

Duración: 101 minutos

 


 

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