Contra el olvido, la verdad

Cristina Aparicio Miranda


Mientras la cámara recorre las estancias de un antiguo campo de concentración, una voz en off (del actor Eduard Fernández) habla sobre las muertes y desapariciones que tuvieron lugar bajo el mandato del genocida Pol Pot. El arranque de Lesa Humanitat, el último trabajo de Héctor Faver, establece una relación entre las atrocidades cometidas en distintas dictaduras para reconstruir un retrato de las víctimas del franquismo donde no quedan excluidos sus testimonios: una memoria histórica universal, que no entiende de fronteras, sino de emociones compartidas. Imágenes de archivo, testimonios de víctimas y de quienes han emprendido batallas legales para la recuperación de la memoria histórica (apoyados en las palabras de Baltasar Garzón, que aparece en numerosas ocasiones), e incluso imágenes de los horrores de la guerra, se complementan con la filmación de los espacios públicos: un recorrido por todos aquellos símbolos franquistas, calles y monumentos, que aún perduran en la capital española.

La voluntad de Faver de desafiar el olvido colectivo le lleva a crear una analogía que se apoya en las imágenes y los espacios del presente como síntomas de la enfermedad de una sociedad instaurada en ese olvido: mientras que en Argentina la ESMA (el centro de mecánica militar que fue lugar de tortura durante y tras el golpe de Estado de 1976) pasa a ser un Museo de la Memoria, España conserva el Valle de los Caídos como patrimonio nacional. Los distintos niveles de observación por los que se mueve la película, y que responden a las dicotomías dentro/fuera (de España) y pasado/presente, permiten una visión más amplia del contexto social que dibujan y que se apoya en las voces de las víctimas (tantas veces silenciadas), privilegiándolas dentro del relato. Centrándose en la verdad como auténtica opositora del olvido (influye en el cineasta la obra del poeta Juan Gelman, a quien se nombra expresamente en la cinta), las distintas imágenes (cruentas, descarnadas y necesarias, pese a todo) se organizan como un ejercicio de confrontación con el mutismo institucional y democrático.

Lesa Humanitat es el resultado de una indignación, o quizá simplemente de la necesidad de justicia que surge de las heridas profundas, enterradas en la historia pero vivas en las personas. “La singularidad del rostro se funde en el anonimato”: es algo que sucede, no solo en las fosas, en los campos de exterminio o en los centros de tortura. El anonimato al que se han visto relegados los torturados, se combate con la fuerza de las imágenes. Al igual que en Caras y Lugares, de Agnés Varda, obra en la que la impresión de rostros fotografiados sobre enormes edificios dotaba de humanidad a aquello que carecía de espíritu por naturaleza, Faver filma aquí las fotografías de los rostros que cubren los muros del ESMA: quizá la única forma de devolver la dignidad humana sea hacer visibles las imágenes, despertando todas aquellas que siguen perdidas.


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LESA HUMANITAT

Dirección y guion: Héctor Faver.

Género: documental. España, 2017.

Duración: 98 minutos.

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