Ouijas en fascículos coleccionables

Yago Paris


En 2014 llegó a las pantallas It Follows, una formidable película de terror que jugaba con los estándares del género para ponerlos patas arriba. Si utilizar de manera tramposa tanto el sonido como el fuera de campo es el camino más rápido para alcanzar el susto, hasta el punto de que este resulte efectivo en cualquier segundo de metraje, la obra de David Robert Mitchell opta por una vía opuesta. El autor estadounidense utiliza planos generales y panorámicas con la intención de no dejar fuera ni el menor de los elementos, con lo que consigue la doble hazaña de desterrar las mecánicas más perezosas del género y no fracasar en el intento. Una propuesta formal que alcanza su máximo expresivo en una concatenación de panorámicas de 360 grados, con las que confirma que no va a recurrir a ningún truco sucio para generar miedo.

Este recurso técnico hermana It Follows con Verónica, la nueva cinta de terror de Paco Plaza. En el tercio final de película, el director español recurre al tipo de plano citado para representar una sesión de ouija en una casa ya invadida por un espíritu maligno. Al igual que ocurría en la obra de Mitchell, la escena funciona aunque se elimine el fuera de campo, y esto es posible porque en ambos filmes el terror no se construye desde el golpe de efecto, sino desde la creación de atmósferas desasosegantes. La ambición de Plaza no alcanza los niveles de excelencia formal del realizador norteamericano, pero llena la narración de momentos tan memorables como el recientemente expuesto, por lo que parece innegable que el valenciano domina el lenguaje cinematográfico y sabe cómo utilizarlo para crear un espectáculo visual.

Verónica se ambienta en el madrileño barrio de Vallecas y adapta el que hasta la fecha es el único informe policial en el que se han incluido sucesos paranormales como pruebas del caso. La narración se traslada a los años noventa, situación que el realizador aprovecha para crear una especie de iconografía propia del subgénero de posesiones –cuyo máximo se alcanza con el tablero de ouija, que la protagonista compra en un quiosco como fascículo de una colección. Sin embargo, a medida que avanza el metraje, guion y puesta en escena optan por caminos algo más convencionales, cercanos al terror comercial hollywoodiense de principios de siglo XXI –la impersonal representación del espíritu mediante efectos especiales o el personaje de la monja tétrica. Una desviación hacia lo acomodaticio que culmina en un clímax ciertamente decepcionante, en el que el autor prefiere no tomar partido por ninguna de las dos posibilidades que pueden resolver la historia. A pesar de que otras decisiones hubieran hecho de Verónica una película más redonda, lo nuevo de Paco Plaza destaca, ante todo, como excelente ejercicio de forma.


verónica crítica Insertos


Verónica póster cartel

 

VERÓNICA

Dirección: Paco Plaza.

Reparto: Sandra Escacena, Bruna González, Claudia Placer, Iván Chavero, Ana Torrent, Consuelo Trujillo

Género: Terror. España, 2017.

Duración: 105 minutos.

 


 

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