En pie de guerra nos ahorramos las sillas


Hoy considerada una de las sátiras bélicas más importantes de todos los tiempos, en Sopa de ganso la guerra seguía en marcha cuando las cámaras estaban apagadas. La relación entre Paramount y los hermanos Marx se encontraba en un momento extraño. Por una parte, sus películas habían resultado extraordinariamente rentables para el estudio, siendo la última de ellas, Plumas de caballo (Norman Z. McLeod, 1932), el mayor éxito hasta la fecha. Por otra, el carácter problemático de los hermanos había dado a los productores ya más de un quebradero de cabeza. A solo una película de finalizar el contrato, los Marx temían que el estudio incumpliera sus obligaciones económicas, lo que les pondría en una situación complicada, puesto que estaban al borde de la quiebra por la Gran Depresión. Paramount, entre tanto, ya había iniciado la producción de la nueva película con los mismos guionistas de Plumas de caballo, Bert Kalmar y Harry Ruby, y un fichaje de primer nivel para la dirección: nada más y nada menos que Ernst Lubitsch.

Sin embargo, Groucho y compañía acababan de quedar prendados de otra comedia: Torero a la fuerza, estrenada a finales de 1932, nada más ponerse en marcha la preproducción de su proyecto. Coescrita por los propios Kalmar y Ruby, los hermanos Marx se empeñaron en que el estudio pusiese a cargo de su nuevo trabajo al director de esa película, que no era otro que Leo McCarey. McCarey, en cambio, no estaba muy feliz con la idea, básicamente por encontrarse perfectamente al tanto de todo lo que suponía trabajar con el grupo: ingobernabilidad, locura, nula profesionalidad y ambientes de rodaje diabólicos. Tal era el pánico del director a tener que encargarse de ellos que incluso pensó en rechazar la renovación de su contrato con Paramount. La escalada de tensiones de los Marx con el estudio llevó a éstos al órdago de anunciar la fundación de su propia compañía independiente, Marx Bros., Inc., circunstancia que el ingenuo McCarey aprovechó para firmar esa renovación y quedar así lejos de su alcance. Irónicamente, los Marx acabaron echándose atrás y volviendo a Paramount, por lo que al director no le quedó más remedio que seguir las órdenes de sus jefes y ponerse al frente de Sopa de ganso.

El responsable de Torero a la fuerza, convertido ahora en director a la fuerza, tuvo un papel mucho más destacado y significativo que el de sus predecesores. Probablemente a base de tilas, McCarey aprendió a capear el temperamento de sus estrellas y a llevarlas a su mejor versión, algo bastante difícil teniendo en cuenta las tensiones económicas. La enorme experiencia del realizador en comedia favoreció su entendimiento con los actores, y depuró la fórmula Marx hasta su máximo nivel de precisión. Con permiso para hacer y deshacer cuanto quisiera sobre el guion, suya fue la idea de la archiconocida escena del falso espejo, donde Chico disfrazado de Groucho coincide en una habitación con el propio Groucho, y tiene que hacerle creer que está frente a su reflejo. Igualmente Groucho atribuye a McCarey la carga política de la película, que le valdría una prohibición en la Italia fascista después de que Mussolini se sintiera insultado. Y, bueno, también está el título: Duck Soup, el nombre en inglés de Sopa de ganso, fue como se llamó un corto de Laurel y Hardy de 1927 en el que el director trabajó como supervisor.

Sopa de ganso sigue el modelo fijado a partir de Pistoleros de agua dulce (Norman Z. McLeod, 1931): duración apenas superior a una hora, historia rocambolescamente inaccesible y ningún desarrollo dramático que pueda distraer de lo esencial, los gags. Si en Plumas de caballo la acción arrancaba con el nombramiento de Groucho como rector de una importante universidad, aquí lo hace con la llegada de su personaje, Rufus T. Firefly, a la presidencia de la república ficticia de Freedonia. Una mujer millonaria (rol al que regresa Margaret Dumont) que es la principal benefactora del país elige a Firefly con vistas a mejorar las relaciones con Sylvania, país vecino que, aprovechando la crisis, amenaza con anexionarles a su territorio. La investidura de Firefly continúa la tradición iniciada en El conflicto de los hermanos Marx (Victor Heerman, 1930) y retomada en Plumas… de hacer entrar en escena a Groucho con un gran número musical: manera inmejorable de poner al espectador en situación, puesto que confronta el estilo fastuoso del teatro de variedades al cansado descreimiento del arquetipo marxiano. Chico y Harpo, por su parte, interpretan a dos agentes secretos contratados por el embajador de Sylvania para seguir los pasos de Firefly. Si a alguien ya le suena esto, no tiene que extrañarse: en las dos películas previas, sus personajes también eran reclutados por los malos.

Esta justificada sensación de refrito fue una de las razones aducidas tras el estreno para explicar su decepcionante taquilla. Aunque el relativo fracaso se exageró por llegar justo después de su película más exitosa –en realidad, fue la sexta película más vista del año–, las críticas de la época la trataron bastante mal. Irving Thalberg, productor de Metro-Goldwyn-Mayer (a su vez, inminente nuevo hogar de los cómicos), convencería más tarde a los hermanos de que la película no funcionaba por carecer de un romance o de una lucha real entre el bien y el mal en la que el público pudiera tomar partido. El tiempo, sin embargo, no le dio la razón y acabó convirtiendo Sopa de ganso, insólitamente, en uno de sus trabajos más populares. Bien es cierto que las generaciones que la redescubrieron quizás no conocían sus películas previas (comúnmente vistas como menores), algo que ayudaba al factor sorpresa, pero este quinto largometraje de los Marx es indudablemente la cima de su primera etapa, una perfecta síntesis de los logros del grupo con la maquinaria más engrasada que nunca. Y sus propios precedentes evidencian que Thalberg no estaba exactamente en lo cierto: en Los cuatro cocos (Robert Florey y Joseph Santley, 1929), ya se había tratado de integrar el humor de los Marx en una trama relativamente ordenada, y la impresión, más bien, era que esa historia torpedeaba los ritmos cómicos del grupo, desenfrenados por naturaleza.

En Hannah y sus hermanas (1986), el personaje de Woody Allen vencía su depresión y anhelos suicidas asistiendo a una proyección de Sopa de ganso. El autor de este texto no va a llegar a tanto como prescribirla médicamente, pero sí se trata, con total seguridad, de la mejor película para iniciarse en los Marx. Leo McCarey saca aquí excelente partido de las habilidades de sus estrellas, dando a Groucho espacio de sobra para alcanzar su declinación más gritona y desatada, y explotando de maravilla la química entre Chico y Harpo: las coreografías de escenas como la del intercambio de sombreros, o la del múltiple equívoco con la puerta en el asalto a la casa, solo pueden calificarse de magistrales. Consciente de su poder icónico, la película incluso juega con la propia imagen de los Marx en una antológica secuencia donde todos se caracterizan como Groucho, pudiéndose distinguir a cada hermano por sus distintas rutinas humorísticas. Uno de los mejores números musicales de la historia del cine, el de la canción This country’s going to war (compuesta por los propios guionistas, también músicos), y un apabullante clímax bélico cierran por todo lo alto una película inconmensurable, glorioso fin de la etapa más anárquica del grupo. E inauguración de una edad dorada que continuará, dos años después, con Una noche en la ópera (Sam Wood, 1935).


sopadeganso2


sopadeganso-cartel

 

SOPA DE GANSO (Duck Soup)

Dirección: Leo McCarey.

Guion: Bert Kalmar y Harry Ruby.

Intérpretes: Groucho Marx, Chico Marx, Harpo Marx, Margaret Dumont, Louis Calhern, Zeppo Marx, Raquel Torres, Edgar Kennedy.

Género: comedia. Estados Unidos, 1933.

Duración: 65 minutos.

 


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s