«Qué triste debe de ser el funeral de alguien joven, no el de alguien que, al fin y al cabo, haya vivido mucho». Estas dramáticas y, tristemente, premonitorias palabras fueron pronunciadas por el director Howard Brookner en su diario de vídeo, una noche de marzo de 1987, tras el entierro de su abuelo Max. Brookner acabaría falleciendo a consecuencia del sida en 1989, solo tres días antes de cumplir treinta y cinco años.

Tras descubrir por sorpresa una enorme cantidad de archivo inédito en el antiguo búnker del escritor William S. Burroghs, sobre quien Brookner dirigió el largo documental Burroughs: The movie (1983), el sobrino del malogrado cineasta, Aaron, se puso manos a la obra para recuperar su legado. En 2012, lanzó una campaña en Kickstarter para financiar la remasterización del documental de Burroughs, completada con éxito y a tiempo para el reestreno en el centenario de su nacimiento. Ahora, a partir de la gran cantidad de rollos de película que nunca vieron la luz, Aaron Brookner rinde homenaje a la memoria de su tío en la conmovedora Uncle Howard, película donde combate la precoz pérdida usando algo que siempre perdurará: su obra. En REVISTA INSERTOS hemos hablado con él, y esto es lo que nos ha contado.

Al principio del documental, el heredero de Burroughs dice la frase: «Howard era una historia sin terminar». ¿Fue un sentimiento parecido el que te llevó a hacer esta película?

Sí, posiblemente. Mi tío dejó escrita una carta a sus padres en la que decía que él, de seguir existiendo tras la muerte, sería gracias a su obra. No es que interpretásemos eso como una especie de último deseo, pero sí funcionó para nosotros como un revulsivo a la hora de reparar esa falta de reconocimiento hacia su trabajo y para hacer que, de alguna manera, sí perdurara la memoria de Howard como él quería: a través de su cine.

¿Cuál fue tu primera reacción cuando descubriste la existencia del archivo de tu tío?

Me quedé paralizado, en shock. No tenía ni idea de que esas cintas siguieran existiendo, de que hubiera todo ese material. También me puse bastante nervioso por el hecho de que eran latas de película que tenían treinta años de antigüedad, almacenadas sin tener en cuenta unas condiciones de conservación adecuadas o a algún tipo de control climatológico.

¿Cómo llega tu tío a conocer a alguien como William Burroughs?

En la época en la que mi tío estudiaba en la NYU [Universidad de Nueva York], que está en la parte este de la ciudad, Burroughs era una auténtica figura de culto. Se le podía ver fácilmente por la zona, paseando con su peculiar forma de moverse, su sombrero Fedora… Además, hacía muchos recitales y era un habitual de los locales de punk, como el CBGB. Howard, que había leído sus libros en los años de instituto, era muy amigo de James Grauerholz [editor y, a la postre, heredero de Burroughs], y a través de él pudo conocerle. Su intención era que le ayudase con su tesis final, en principio solo para grabar unos cortos. A partir de ahí, ganaron confianza.

A la gente del círculo de Howard, tanto personal (como su novio, Brad) como profesional (sus compañeros Jim Jarmusch, o Tom DiCillo), ¿los conocías antes de hacer el documental?

A Brad lo conozco de toda la vida, sí. A Jim lo conocí en mis años de universidad, y, de hecho, mi primer trabajo en cine fue como ayudante en el set de Coffee & Cigarettes [2003]. En cambio, a Tom DiCillo y a muchos otros los he podido conocer gracias a esta película, cuando les contacté para pedir su colaboración.

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¿Cómo respondieron ante esa petición?

Les gustó mucho la idea y me ayudaron un montón. Recuerdo que Tom [DiCillo] me dijo que el gran desafío que debía presentar esta película para mí, como director, era encontrar el modo en que el público se enamorara de Howard sin obligarle a que lo hiciera. Que a través de las piezas elegidas, el público pudiera conocerle por sí mismo y enamorarse sinceramente de él. Toda esa red de grandes artistas que le conocieron en vida se mostraron encantados de participar, porque Howard había sido una persona muy importante para sus vidas, dado que trabajaron juntos en los primeros proyectos de todos. En cierta manera, también se estaba contando la historia de ellos.

¿Crees que tu tío podría haber llegado a ser tan grande como sus compañeros de generación: John Waters, Spike Lee, DiCillo, Jarmusch…?

Sí, parecía estar en ese camino. El hecho de que él pudiera sacar adelante una película como Noches de Broadway [1989] creo que ya era indicativo de algo. Se logró ajustar al presupuesto, consiguió un reparto de primer nivel, y recibió muchas ofertas nada más terminar de rodarla. Creo que sí, que todo apuntaba a que podría haber sido un autor diferente, con una mirada única, como son únicas las personalidades de todos los que has citado. No veo por qué no.

En el documental también se cuenta cómo encontráis las cintas de otro documental perdido de Howard, Robert Wilson y las Guerras Civiles (1986). ¿Te planteas hacer otro reestreno, como el de Burroughs: The movie hace unos años?

Me gustaría mucho. Es realmente maravillosa; de la misma manera en que Burroughs: The movie trataba sobre la vida y obra de un autor, la de Robert Wilson gira solo en torno al esfuerzo de un artista por sacar adelante un trabajo en particular [la ópera inconclusa Las Guerras Civiles], con sus peleas, sus altibajos, los problemas a los que se va enfrentando y cómo, poco a poco, va siendo engullido por su propia empresa. Me parece una película muy madura. Pero es difícil de restaurar, cuesta mucho dinero y habría que encontrar a unos distribuidores dispuestos a lanzarla. Sin olvidar el tema de los derechos. De todos modos, siendo consciente de todos estos obstáculos, estoy trabajando activamente con distintos socios para poder llegar a hacerlo. Creo que la película merece ser vista.

¿Dirías que la investigación de toda la obra de tu tío te ha motivado para iniciar tu propia carrera como cineasta?

Bueno, ya he hecho alguna película antes, si bien evidentemente no muy conocida. Pero la inmersión en la obra de Howard ha reforzado mi conexión con él, me ha terminado de dejar claras muchas cosas y me ha ayudado a buscar mi propia manera de expresar lo que yo quiero expresar. Me ha puesto las pilas [Risas].


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Fotos: María Sofía Mur

Agradecimientos a Aaron Brookner y el departamento de prensa de Surtsey Films.

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