The heart is deceitful above all things es el título de una película del 2004, dirigida por Asia Argento. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” es un versículo que se atribuye al profeta Jeremías, quien habló en nombre de Yahvé y se enfrentó a los más importantes mandatarios de su tiempo. También se cuenta que Jeremías escribió el Libro de los Reyes y el Libro de las Lamentaciones, pero la autoría no está demasiado clara. Él iba siempre acompañado de un escriba, Baruc. El versículo está extraído de un momento en el que el profeta habla del pecado en Judá y, así, introduce la idea de que el señor sabe lo que cada uno tiene en el corazón, pero el señor no tiene en cuenta sólo el corazón, sino que se fija con atención en los pensamientos y las obras.

Quiero hablar de esta película de Asia Argento, hija de Dario Argento, director enmarcado dentro del subgénero de terror del cine italiano conocido como giallo, en el que se encumbró con Profondo rosso en 1975. El giallo es un movimiento artístico precursor del slasher, personificado por John Carpenter y su película Halloween de 1978. Asia, inscrita en el registro civil de Roma como Aria, es actriz y escritora, además de directora de cine y modelo. Su propuesta estética en esta película tiene un algo del giallo. El terror emocional, las drogas, la carretera, la prostitución, todo es oscuro, el peligro inminente. The heart is deceitful above all things es su segunda película y está basada en un libro de Laura Albert, alias JT LeRoy.

La película tiene como protagonista a Jeremiah (Jimmy Bennett). Es la historia de un niño y su madre. Sarah da a luz a Jeremiah cuando aún es demasiado jóven y lo entrega en adopción. La vida de Sarah es contra-normativa, su moral está distraída de la ley: toma drogas, elige mal sus compañías, se prostituye. Cuando Jeremiah apenas ha cumplido los 4 o 5 años, Sarah reclama la custodia y lo arranca del núcleo afectivo de los padres adoptivos. El niño tarda tiempo en adaptarse a la nueva situación, no la acepta, se escapa, quiere volver al lugar donde él sitúa su hogar y referente familiar. Pero hay un momento de la historia en el que Jeremiah comprende algo. Sarah para el coche y le explica cómo son las cosas ahora: sus padres adoptivos ya no le quieren (se permite la licencia poética) y solo la tiene a ella en el mundo, ella le ha parido, él ha salido de su vientre. Parece que en este instante algo se instala en el corazón de Jeremiah: el vínculo con la madre ya no va a romperse. En el sentido más umbilical de la palabra vínculo. Es entonces cuando comienza el periplo. Viajarán incesantemente por los Estados Unidos. Ella desplegará un catálogo de novios: alcohólicos, proxenetas, depravados. Algunos, incluso, llegan a abusar de Jeremiah. La situación no puede ser más lamentable. El niño toma las mismas drogas que toma ella. En algunas ocasiones se separarán, casi siempre porque la madre lo desatiende y abandona. En estos espacios de separación, Jeremiah es llevado a centros de acogida o con la familia materna. Durante el periodo que pasa con su abuelo materno, descubrimos al padre de Sarah como una suerte de sacerdote protestante que sigue a rajatabla la ortodoxia, imponiéndosela a toda una prole de hijos más pequeños que la madre de Jeremiah: la rebelde, la oveja descarriada sin intención de regresar al redil. Los periodos de separación siempre finalizan con el retorno de la madre en busca del hijo. Ella quiere tenerlo a su lado y él desea eso también. La madre es negligente hasta la alarma. Pero juntos están en el lugar justo y preciso.

The heart is deceitful above all things. Eso significa que el corazón es misleading, es traicionero.  Hace alusión a determinado lugar. Al espacio políticamente incorrecto del amor maternal. Un espacio del amor hacia la madre que se visualiza con mayor intensidad cuando se trata de “una mala madre”. Esa grieta a la que aludía el profeta Jeremías, en el versículo, cuando quería expresar que hay un algo en el sentimiento que no distingue de ética ni de moral. Llevando la semejanza hasta el límite, diríamos que los hijos de Dios siguen queriendo a su padre más allá de su ira y a pesar de su abandono. Miguel Ángel pintó al profeta Jeremías en una situación pensativa de cierta gravedad. Cargar con el peso de la palabra de Dios no ha de ser tarea fácil.

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