La virtud de la inocencia


En 1880, la escritora Johana Spyri publica Heidi, novela infantil que narra la historia de una niña huérfana en el momento en el que va a los Alpes para vivir con su abuelo. Heidi se convirtió en uno de los libros de la literatura infantil suiza de mayor repercusión, alcanzando fama mundial a través de las distintas adaptaciones cinematográficas, así como por la serie de animación japonesa de 1974. A través de la pequeña pantalla Heidi se convertía, generación tras generación, en un icono de la infancia que encarnaba la inocencia y la sencillez que, tan peligrosa e inevitablemente, se pierde con cada año que se suma.

En 2015 el director Alain Gsponer rescata de nuevo este personaje para realizar su film Heidi, acercando a los espectadores este símbolo atemporal de características propias de una etapa vital: la infancia. Gsponer consigue transmitir esa idea que subyace en Heidi, la de inocencia, curiosidad y energía vital propias de la infancia, gracias al manejo de una cámara curiosa que rastrea las escenas, descubriendo, al igual que su niña protagonista, los distintos placeres que esconde ese paraje natural al que ha ido a parar, entorno que acompaña el estado emocional de los personajes (Heidi corre feliz al pisar los Alpes por primera vez, y en el momento justo en que conoce a ese malhumorado abuelo todo el cielo se cubre de nubes, escondiendo ese reconfortante sol que acompañaba a la muchacha minutos antes). Anuk Steffen, la actriz que da vida a esta nueva versión de Heidi, resulta ser el otro gran acierto de la cinta. Su capacidad de emocionar se aleja de la ingenuidad y la manipulación emotiva, irradiando inocencia y disfrute en cada uno de sus gestos y sonrisas.

Mirar el mundo a través de los ojos de esta jovencita supone posicionarse en un extremo de la dicotomía libertad y deber. Heidi constantemente se descalza, gesto que no solo tiene que ver con la impulsividad de una niña incapaz de controlar sus ganas de correr y saltar; también refleja ese momento en la vida en el que aun prima la espontaneidad por encima de “quien debes ser” según la clase social o el género.

Ha pasado mucho tiempo desde que se publicara Heidi, tiempo suficiente como para desconfiar de la actualidad del relato. Desconfiar es una de las actividades más adultas de nuestros días, razón por la que puede resultar tan complicado atraer a las salas a espectadores que sistemáticamente desconfíen de todo aquello que tenga que ver con los remake, reboot, readaptaciones o sagas. Alain Gsponer acepta el reto y el resultado es un film que, además de saber reunir los hitos más importantes que se recuerdan de la versión de dibujos del 74 (contentando así al público más nostálgico), trae a las nuevas generaciones una dosis de inocencia pura y de optimismo de forma tan acertada que lo convierten en una adaptación necesaria.


HEIDI


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HEIDI

Dirección: Alain Gsponer

Intérpretes: Bruno Ganz, Katharina Schüttler, Jella Haase, Anuk Steffen

Género: drama, comedia, familiar. Alemania, Suiza, 2015

Duración: 111 minutos


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