El amor gana


Basada en un lamentable hecho real, Freeheld, un amor incondicional pone en imágenes la lucha de una pareja lésbica en Nueva Jersey, cuando, tras ser una de ellas diagnosticada de un cáncer terminal, la justicia negó a la otra el derecho a la pensión de viudedad al no considerarla una auténtica cónyuge. Peter Sollett, director de la película de semiculto Nick y Norah, una noche de música y amor (2008), y Ron Nyswaner, guionista de Philadelphia (Jonathan Demme, 1993), son las cabezas visibles de un proyecto que parece haber mutado a lo largo de un extraño proceso de producción hasta generar dos películas diferentes dentro de una.

Hay sobrados elementos en Freeheld para pensar en un melodrama de prestigio, moldeable para la temporada Oscar: se trata de una historia con un cariz humano, de largo alcance, que llega en el momento idóneo (el pasado junio de 2015 se reconocieron en todo Estados Unidos los matrimonios homosexuales), y con una protagonista de la talla de Julianne Moore como punta de lanza de un reparto de lujo. ¿Qué pudo salir mal? Las enormes diferencias de tono que se aprecian a lo largo de distintos tramos hacen sospechar que quizá se rodara material extra, después de una primera versión fallida; o que tal vez alguien decidiera pegar un volantazo guiado por ciertas malas vibraciones. De una manera o de otra, buena parte de Freeheld es una película realmente mediocre, con todos los clichés posibles de los dramas homosexuales y los dramas médicos, mientras otra parte directamente parece asumir que es mala y elige la vía del exploit más desacomplejado y sensacionalista, con personajes de un solo trazo planteados como supervillanos –la escena de la primera deliberación privada de los funcionarios, a quienes solo falta fumar puros riéndose, es igual que la reunión de enemigos de 007 en Spectre (Sam Mendes, 2015)– e incluso comedia, a cargo de un Steve Carell desatado que parece comprender los planes de la propuesta mejor que nadie.

En la propia trama de Freeheld existe una disensión de opiniones entre el personaje de Carell, un escandaloso activista pro-derechos LGTB,  y el de Ellen Page, pareja de la moribunda, que da corporeidad a esa esquizofrenia de la película: mientras ella lleva la procesión por dentro y no quiere ser ejemplo de ninguna causa ni servir a nadie de eslogan, él tiene bastante claro que el marketing y el espectáculo son el camino para las conquistas democráticas. Que la película no solo funcione mejor en esa vertiente, sino que tome honesta y abiertamente partido por dicha opción, ofrece, de forma inconsciente, un comentario metafílmico bastante amargo sobre la esencia del cine de causas sociales. 


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1456909064FREEHELD, UN AMOR INCONDICIONAL

Director: Peter Sollett

Guion: Ron Nyswaner

Intérpretes: Julianne Moore, Ellen Page, Steve Carell, Michael Shannon, Luke Grimes, Mary Birdsong

Género: drama. Estados Unidos, 2015

Duración: 103 minutos

 


 

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