Testosterona en vena


Al poco de iniciarse Dioses, de Łukasz Palkowski, que llega a nuestras pantallas precedida por un gran éxito y múltiples premios en Polonia, vemos a un hombre desgarbado, larguirucho y un tanto giboso, que, como un remedo de Boris Karloff, camina por un oscuro túnel, se detiene a encenderse un cigarro (no dejará de fumar en toda la película) y después sigue caminando hacia la luz. El hombre, interpretado por el inquietante Tomasz Kot, es Zbigniew Religa, el cardiólogo que en 1986 realizó con éxito el primer trasplante de corazón en Polonia, casi veinte años después del primer trasplante cardíaco registrado en el mundo con resultados positivos, el que llevó a cabo en la Sudáfrica de 1967 el famoso doctor Barnard.

Ese túnel nos dice que ese hombre, el héroe, el dios, se enfrentará a todo tipo de penalidades, pero que al final triunfará. Es la esencia del biopic de cuño estadounidense, el molde que ha elegido Palkowski, un director curtido en el mundo de la televisión, del que, hasta donde yo sé, nada se había estrenado en España.

Estamos en la Polonia de finales del periodo comunista, pero en ocasiones el espectador, a pesar de los coches desvencijados, de la ausencia de autopistas y de que el único café que beben los personajes sea soluble, tiene la sensación de encontrarse, por ejemplo, en Estados Unidos: los personajes escuchan música occidental de los 80, fuman tabaco americano y el enfrentamiento de Religa con las autoridades comunistas se presenta, muy someramente, como un simple problema de financiación, parecido al que podría tener cualquier «emprendedor» que quisiera crear una clínica. Anegado en una música omnipresente (The Knack, James Brown, entre otros), el espectador va asistiendo a la descripción de un personaje al que, a pesar de su arbitrariedad (estar en una burocrática dictadura comunista no parece impedirle despedir y contratar colaboradores con la misma soltura que un empresario capitalista), de su peligrosa temeridad al volante y en el quirófano, y de su ambición desmedida, hay que perdonarle todo. Al final, como era de prever, los ayudantes del cardiólogo experimentan una súbita «epifanía» cuando, gracias a la súbita inspiración del gran hombre, descubren por qué han fracasado antes sus trasplantes, y la esposa de Religa, ninguneada y abandonada por su obseso marido, corre en su ayuda cuando se desmorona ante el peso de su propia ambición.

Es preciso reconocer que el devenir de Religa se narra con gran destreza técnica, con mucho nervio y agilidad, gracias a un montaje impecable (de Jarosław Barzan). Sin embargo, la perspectiva que adoptan Palkowski y su guionista Krzysztof Rak recuerda más a la hagiografía de Una mente maravillosa de Ron Howard que a la disección psicológica y social de la serie Masters of Sex, cuyo protagonista –también pionero en su especialidad- es un personaje mucho más poliédrico, que tiene, además, el interesante contrapunto femenino de Virginia Johnson. En Dioses, sin embargo, apenas hay aristas (ni desde luego personajes femeninos de relevancia), y sí mucha testosterona. O quizá, a juzgar por los comportamientos de este macho alfa, adrenalina, como la que se inyecta a los pacientes en parada cardíaca.

Dioses es un producto muy digno, pero su ambición de presentarse como relato universal, equiparando la hazaña de Religa en Polonia con la de cualquier otro héroe, lo uniformiza, lo convierte en un relato convencional, que nos escamotea los profundos conflictos que podrían haber dado una mayor entidad a la historia. Más allá del problema económico que se le plantea al protagonista, ¿qué obstáculos le pusieron verdaderamente las autoridades comunistas para financiar y permitir sus trasplantes?; ¿qué pesaba más en la oposición del establishment médico de la época, la lucha por el poder o el sustrato religioso de Polonia?; ¿tenía Religa, en su fuero interno, alguna duda ideológica o religiosa? Sabemos (no por la película) que, antes de morir de cáncer de pulmón en 2009, este cirujano ocupó importantes cargos políticos durante la democracia: fue senador, ministro de Sanidad en el gobierno del ultraconservador Jarosław Kaczyński e incluso aspirante a la presidencia de Polonia. Así que, seguramente fuera una persona religiosa y, desde luego, con una ambición política que también serviría para comprender mejor algunas de las actitudes que muestra la película.


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DIOSES

Dirección: Lukasz Palkowski

Intérpretes: Tomasz Kot, Piotr Glowacki, Szymon Piotr Warszawski

Género: drama, biografía. Polonia, 2014

Duración: 120 minutos

 

 

 


 

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