De la depresión a la felicidad


En su película más memorable, La habitación del hijo (2001), Nanni Moretti diseñó la encrucijada del personaje al que él mismo interpretaba dándole la profesión de psicólogo y enfrentándolo a un desastre tan imposible de gestionar como la muerte prematura de un hijo. Su durísimo proceso interno –unido a la muy humana composición de Moretti, con quien siempre es fácil empatizar, ya sea aquí, en Querido diario (1993) o en cualquier otra– quedaba plasmado a la perfección, y el tacto con el que se tocaban las teclas justas y necesarias de la emoción terminaba resultando en un milagroso ejercicio de orfebrería dramática, una de esos logros mayores que sobrepasan a cualquier director y raramente  pueden repetirse. Moretti no lo intentó: cinco años después regresó con una sátira sobre la Italia de Berlusconi, El caimán (2006), y, pasado otro lustro, entregó una nueva comedia, Habemus Papam (2011), esta vez a cuenta de la Iglesia Católica. Hasta ahora. Su nuevo trabajo, Mia madre, desde su tema hasta su formato, es un regreso claro a su registro más melancólico –que en realidad, y esto era lo que daba profundidad a sus comedias, nunca aparcó del todo–.

Si La habitación del hijo jugaba con la paradoja del psicólogo desbordado, Mia madre coloca en el centro a una directora de cine (una muy delicada Margherita Buy) obsesionada con el control, pero incapaz de tomar las riendas de su vida. Si bien el cineasta nuevamente aparece en pantalla, aunque en un rol secundario, no es difícil adivinar a la protagonista como un trasunto suyo, a la vez que a la madre del título como a su fallecida progenitora. Lo personal, en todo caso, dialoga con lo universal –¿quién no tiene una madre?– gracias al corazón que Nanni Moretti brinda a su historia, uno de esos mejunjes de tristeza y comedia alocada que tan bien le salen: un desmadrado John Turturro pone las notas de excentricidad y de desconcierto a una película donde el autor italiano depura su habilidad como narrador, diseñando un improbable antagonismo entre sus dos facetas para finalmente revelar a ambas como lados de una misma moneda. El intérprete de Barton Fink (Joel Coen, 1991), que aquí encarna a un actor borracho, engreído pero también alma atormentada en su búsqueda (personal además de por oficio) de la sinceridad, sirve también como recurso discursivo: mezclar comedia y drama realmente no es significativo, porque una y otra, parece querer decirnos Moretti, son en el cine y la vida lo mismo. 


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MIA MADRE

Dirección: Nanni Moretti

Guion: Nanni Moretti, Francesco Piccolo y Valie Santella

Intérpretes: Margherita Buy, John Tuturro, Giulia Lazzarini, Nanni Moretti, Beatrice Mancini, Stefano Abbati, Enrico Ianniello

Género: comedia dramática. Italia, 2015

Duración: 102 minutos

 


 

 

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