Alvin y las ardillas conocen a John Waters 


Alvin y las ardillas. Fiesta sobre ruedas, nada menos que cuarta entrega de la milmillonaria saga, tiene el honor de contener la escena más extravagante de todo el lote desde 2007: durante un viaje clandestino de las ardillas en avión a Nueva York, su líder, Alvin, acaba sentado junto al mismísimo John Waters, manteniendo con él una conversación donde advierte al director de que ha visto Pink Flamingos (1972) –en alguno de los espacios entre las cuatro películas, la ardilla Alvin se ha sentado a ver Pink Flamingos: pensemos detenidamente en esto–, cuando de repente otro de los peludos tripulantes, Theodore, libera a todas las mascotas del compartimento de equipaje (monos, loros…), propiciando el alzamiento final del caos como capitán de vuelo. La aparición de un icono más underground que el núcleo terrestre como es Waters en una de las grandes películas infantiles de la temporada choca, desde luego, a cualquiera, pero la propia naturaleza de la escena ofrece amplias pistas para aventurar qué será lo que habrá llevado al otrora socio de Divine a aparecer en Alvin y las ardillas: a decir verdad, ¿qué problema iba a tener uno de los creadores más felizmente libres del planeta, para quien la diversión es más que un principio político, con una película donde gente adulta habla y baila con ardillas de dibujos que cantan, rapean y generan tumultos a varios kilómetros de altura?

John Waters no es el único elemento vinculado a la transgresión en la película. Esta vez, continuando con el baile de sillas de la serie, la dirección ha recalado en Walt Becker, responsable de toda una comedia de culto como Van Wilder: Animal Party (2002). Sí: nuestros hijos ahora están en manos del hombre que hizo aquella película donde una hermandad universitaria gastaba una broma a otra dándole bollos rellenos con semen de perro, y ésta se vengaba metiendo a niños en sus fiestas y emborrachándolos para denunciarlos. La mala noticia es que, en realidad, la película no es ni la mitad de loca que como está sonando con todo esto, pues Becker y sus guionistas aplican el piloto automático y se limitan a ejecutar el encargo con más oficio que entusiasmo, algo ligeramente decepcionante cuando sus dos (fabulosas) predecesoras sí hicieron el esfuerzo de ampliar el campo de la primera trasladándose a la comedia teenager y al cine de aventuras. No obstante, el encanto prevalece, y la película brilla especialmente cuando manda el disparate: momentos como el ‘Uptown funk’ espontáneo en medio del carnaval, la actuación en el bar de carretera, una muy imprevista asimilación del meme de Thug Life o el villano que compone Tony Hale (que ayuda a hacer más llevadera la ausencia, por primera vez, del gran David Cross) ofrecen al verdadero espectador potencial de Alvin y las ardillas: Episodio IV razones para estar bastante satisfecho.


Alvin y Las Ardillas 4_ha0070_Comp_v168.1047


Alvin y Las Ardillas_Poster 2ALVIN Y LAS ARDILLAS: FIESTA SOBRE RUEDAS

Director: Walt Becker

Intérpretes: Jason Lee, Josh Green, Tony Hale, Kimberly Williams-Paisley, Bella Thorne, Eddie Steeples

Género: comedia musical. Estados Unidos, 2015

Duración: 92 minutos

 

 


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.