Acostumbrados más a las travesías de asfalto o a los caminos que abren el campo, los viajeros y los espectadores no suelen ya remontar los ríos, esos cauces de agua que a veces dejan entrever la lejanía y a veces paisajes sin horizonte nada más. Esto último sucede en Revolução Industrial, el primero de los dos documentales producidos en Portugal que han participado en la V edición del Festival Márgenes. La cámara de los directores Frederico Lobo y Tiago Hespanha surca la corriente del rio Ave y recoge historias y personajes de lo que ha terminado siendo naufragio de la civilización y descalabro del progreso industrial. Muy contaminado debido a los vertidos, el Ave es un río prácticamente muerto cuyos tramos alternan fábricas en ruinas y aquellas que han sobrevivido, los escombros y las orillas donde nunca pasará ya nada. El recorrido se hace en ocasiones fantasmal, incluso convocando presencias casi lyncheanas – ese inquietante duende con guitarra que salió de las profundidades del bosque y nos canta al pie de las aguas -, y otras, por el contrario, recurre a explicaciones políticas de lucha de clases, a la misma idiosincrasia del capitalismo y a que, como siempre, solamente los amos estaban listos para la reconversión. Al final, claro, se va a parar a la mar, que será el morir.

Y llegados a la mar, con una coherencia que dice mucho y bien de los criterios de selección de los organizadores del festival, podemos pasar al siguiente documental portugués. Mar, cambios, paisaje y actividades económicas en estado de supervivencia son los ejes de As cidades e as trocas. Obra realizada por acumulación de momentos – que podría recordar un poco a la manera de  Frederick Wiseman – y que en sus casi dos horas y veinte minutos hace que se eche bastante de menos alguna herramienta de relato que organice, o que venga señalada alguna referencia de los lugares y las situaciones que se muestran, el trabajo a cuatro manos de Luísa Homem e Pedro Pinho propone una panorámica diferente de Cabo Verde, la isla estado frente a las costas de Senegal y antigua colonia clave de los lusos. ¿Cómo se puede sobrevivir a una crisis cuando tu suelo es pobre, la sequía casi perenne y la economía insular vive del sector turístico? ¿Cómo trasforma dicha situación al paisaje y a la población? Aquí una filmación que trata el tema. El conjunto es caótico y evidencia la falta de algún tipo de elaboración posterior, pero deja testimonio de un conflicto humano muy desconocido en el primer mundo. En la última escena, antes de irse a casa al anochecer, un niño ayuda a sus mayores a preparar las canalizaciones de riego en una modesta huerta. Aunque pequeños, nuevos cauces. A esperar qué sucederá mañana.


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Web de MÁRGENES


 

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