Mirada de fotógrafo

Santiago Alonso 


Hay un diálogo en Life que condensa mediante pocas palabras tanto las intenciones de la película como su espíritu. En una escena, el fotógrafo Dennis Stock, un jovencísimo miembro de Magnum que se encuentra a la búsqueda de ese reportaje que le haga crecer profesionalmente y ser reconocido, responde a la pregunta que le lanza John G. Morris, el editor de la agencia, acerca de las razones por las cuales insiste en preparar un trabajo sobre una estrella emergente que pocos conocen como es James Dean, un actor secundario de teatro y televisión que tiene todavía pendiente el estreno de Al este del Edén, su debut en la gran pantalla. Stock tiene una corazonada, lo ve claro y asegura que existe algo inquieto en Dean que quiere captar a través de la lente de su objetivo.

Con mensajes así es fácil intuir la dimensión que le podía dar al proyecto su director Anton Corbijn, célebre retratista de estrellas del rock and roll que pasó a dirigir videoclips y, más tarde, largometrajes. Alguna perspectiva profunda cabe esperar de él desde el momento en que también ha sido y es todavía un artista visual que pulsa el disparador y se relaciona con los astros que se encuentran enfrente para que les retraten. Porque este relato cinematográfico de la génesis de las míticas instantáneas tomadas a Dean que aparecieron en la revista Life se organiza exclusivamente y a partes iguales tomando los atolladeros existenciales de un intérprete y un fotógrafo, aspirantes ambos a alcanzar la cumbre de sus respectivos oficios mientras se juegan la identidad propia. Ser o dejar de ser uno mismo; que te lo permitan o estés dispuesto a pasar por el aro: esa es la cuestión a la cual se enfrenta cada uno desde perspectivas y anhelos diferentes. Entraña una idea más que sugestiva, sin duda, el contraponer al inconformista protagonista de Rebelde sin causa con el dueño de un mirada que siempre asume el reto de dejar atrás la convención.

La mirada de Stock sí consiguió traspasar la convención tras acompañar a la fugaz estrella a su pueblo natal de Indiana. ¿Y lo hace también la de Corbijn? Para nada. Life no deja de resultar poco más que una reconstrucción biográfica de lujo, notable en cuanto a la ambientación y el trabajo de los protagonistas, Dane DeHaan y Robert Pattinson (Dean y Stock respectivamente), pero que apenas abandona el formulismo. En parte se debe a la base excesivamente formal del guion escito por Luke Davies; sin embargo, tampoco el director hace nada por evitar un impersonal academicismo que, entre otras cosas y como sorpresa negativa frente a lo que cabría esperar, anula la fuerza que deriva de su identificación personal con una de las mitades del relato. No se nota por ningún lado: da la sensación de que el filme sería el mismo si el director de Life —ante todo, una reflexión sobre el hecho fotográfico y sus implicaciones humanas— jamás hubiera tenido entre sus manos una cámara de fotos.


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Cartel Life

 

LIFE

Dirección: Anton Corbjin.

Intérpretes: robert Pattinson, Dane Dehaan, Joel Edgerton, Alessandra Mastronardi, Ben Kingsley.

Género: drama, biográfico. Canada, Australia, Alemania, Estados Unidos, 2015.

Duración: 111 minutos.

 


 

 

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