Se acabaron las previas, las apuestas y las expectativas. El Festival de San Sebastián ya no es una fecha señalada y esperada en el calendario. Está aquí, ha llegado, está pasando. Un Festival que ha comenzado con un regreso que lleva haciéndose esperar 7 años. Alejandro Amenábar, uno de nuestros directores más internacionales, ha inaugurado esta 63 edición con Regresión. Una película que atrapa y mantiene la tensión en sus 106 minutos de duración. Algo habitual en el cineasta pero que toma aquí el universo de los sueños, la perversión del mal y el miedo como pilares sobre los que desarrollar su trama. Un filme que, en sus palabras, “empezó anclado en el terror para transformarse en un thriller psicológico y acabar en el drama”.

Mientras tanto, salía el sol para iluminar esta primera jornada. Y con ella, las primeras carreras, cafés, filas de espera, llegadas de artistas y estrellas. San Sebastián brilla en su semana del año. Aquí se respira cine, no sólo en los carteles de sus calles o en las fachadas de los edificios. Donosti respira cine porque él es el protagonista; dirija quien dirija, actúe quien actúe y critique quien critique.


Alejandro Amenabar y Ethan Hawke en el rodaje de 'Regresión'
Alejandro Amenabar y Ethan Hawke en el rodaje de ‘Regresión’

Ahora bien, no todas las miradas del día han estado cargadas de ilusiones. A las 14:00 de la tarde llegaba el turno de Pikadero, ópera prima del escocés Ben Sharrock, incluida en la sección Nuevos Directores. En ella priman las miradas perdidas a través de una original lectura de la crisis. La pareja protagonista se enfrenta a problemas en su relación por seguir viviendo cada uno en casa de sus padres. Una traba aparentemente simple, como una amistad simbolizada en una manzana, un plátano o un coche compartido. Pero que esconde una realidad en la que muchos podrán verse reflejados.

Pero entonces llegaba el momento de la emoción hecha película. Cesc Gay regala con Truman una sensibilidad diferente a través de una despedida de la que merece la pena sentirse partícipe. El cáncer y la muerte están presentes en toda la película, pero también lo están las sonrisas y puede que alguna lágrima. Pero no de las fáciles, sino de las que emocionan porque ahogan desde dentro. Javier Cámara, Ricardo Darín y su perro Truman forman un trío generoso, valiente y fiel, que se compenetra y se deja espacio en la medida necesaria. Sin duda, para repetir.

Y acabamos el día con otra película de la sección Nuevos Directores, del austríaco Stephan Richter: One of us. Aquí la juventud que ve pasar su tiempo frente a un supermercado. Basada en un suceso real, deja algo fría en su final, pero en la que hasta entonces querrás saber qué pasará con los muchachos protagonistas.

Quizás debiera incluirse en los créditos de la jornada que aquí las luces no se apagan. Esto ha sido sólo el primer día y mañana nos aguarda el segundo con los brazos abiertos. Veremos a ver si también nos sigue abriendo el corazón. Lo que sí que parece que se seguirá manteniendo es que seguiremos respirando cine. Habrá que aprovechar y hacerlo hondo.

 

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