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La nueva entrega de la saga Terminator, Terminator Génesis, entronca con dos modalidades inmediatamente contemporáneas de secuela: por un lado, la que busca que su bondad sea medida en cuánto consigue avivar el recuerdo de la primera película –con ahora mismo un ejemplo muy claro en cartelera, Jurassic World (2015, Colin Trevorrow)– y, por otro, la que, en su afán de dar al público lo que quiere (o, más bien, lo que él cree que quiere), se pliega a sus exigencias hasta el punto de tener casi como única razón de ser corregir todo aquello que no gustó a los fans mediante su supresión… y, a ser posible, sumando lo mínimo. Se trata esto último de un fenómeno inaudito y novísimo, al menos a esta escala, que ya sucedió en justo los mismos términos el verano pasado con X-Men: Días del futuro pasado (2014, Bryan Singer), donde toda la tercera entrega, la dirigida por Brett Ratner y menos aplaudida, era cancelada a través de una paradoja espacio-temporal. Hay que indicar que Terminator Génesis no solo altera los acontecimientos de las películas que no gustaron, sino de toda la saga, con el matiz, eso sí, de que una parte de ella transcurre en el 1984 de la primera entrega y muchos de los elementos clave de su secuela, Terminator 2: El juicio final (1991, James Cameron), como el Terminator bueno, la relación robopaterno-filial o el T-1000 que se recompone, están igualmente presentes. Nos encontramos, pues, ante una quinta parte que mira fijamente hacia el pasado triunfal de la saga pero, no obstante, también trata, incluso con cierta ambición, de refundarla y construir sobre dicho pasado un nuevo punto canónico de referencia.

Tal vez lo mejor sea hacer unas puntualizaciones antes de ir al meollo de la cuestión: el autor de esta crítica no puede sentir ninguna nostalgia hacia el tiempo en que se hicieron las dos primeras películas de Terminator, por edad, pero sí vivió de pequeño Terminator 3: La rebelión de las máquinas (2003, Jonathan Mostow) con considerable regocijo. Y ahora es cuando el crítico formula la herejía de decir que eso, con el paso de los años, no quedó simplemente como el juicio inmaduro de un niño de diez años, sino que, después de verla varias veces más, sigue considerándola una secuela estupenda maltratada de una manera muy injusta. La rebelión de las máquinas, al parecer, cometía el error de ofrecer humor y excentricidad a una comunidad fan que por aquella época, con las trilogías de El Señor de los Anillos (2001-2003) y la nueva Star Wars (1999-2005) funcionando a pleno rendimiento, empezaba a configurarse como un conjunto de grupúsculos integristas con ideas más rígidas que las constituciones de algunos países. Así, años después llegaría Terminator Salvation (2009), que trató de condensar esas reclamaciones con total rigor; esto es, en la forma de una de las superproducciones más planas y aburridas del Hollywood reciente, de tono gravísimo, reclutando para su causa a un McG dispuesto a redimirse de los tiempos en los que dirigía con personalidad, con Christian Bale poniendo la voz del Batman de Nolan y hasta una canción de los Guns N’ Roses en su banda sonora, algo que probablemente no ocurría en un blockbuster desde, bueno, 1991.

Terminator Génesis cuenta, de entrada, con un grandísimo activo respecto a Salvation: el retorno de Arnold Schwarzenegger. Tras su servicio al Estado de California durante dos legislaturas, el ex-gobernador ha regresado al cine con un par de buenos trabajos (El último desafío, de Kim Jee-woon y Plan de escape, de Mikael Håfström) y la recopilación de sus memorias en el (muy) alucinante libro Desafío total: Mi increíble historia (2012, Ed. Martínez Roca), donde, entre otras anécdotas, recogía una discusión que tuvo con James Cameron en el rodaje de la primera película, básicamente porque él insistía en que el cyborg, en una escena, debía beberse una cerveza en casa de Sarah Connor y caminar borracho los siguientes minutos (de verdad, página 342). Cameron no le hizo caso, pero en Génesis –y esto es lo mejor que se puede decir de ella– da la impresión de que han escuchado todas sus sugerencias: Schwarzenegger, inevitablemente, no tiene a sus 67 años el cuerpo que tenía en su etapa de esplendor, pero no ha perdido una pizca de su músculo para el humor hasta el punto de llegar a ser aquí el alivio cómico, todo un oasis en medio de la austeridad emocional que domina el conjunto. La ausencia total de carisma de sus compañeros de reparto, o del elenco de personajes, no le ponen tampoco demasiado difícil brillar.

El resto de guion que no ha sido elaborado a partir de sugerencias de Schwarzenegger lo firman Laeta Kalogridis y Patrick Lussier. Puede reconocerse algo de la desfachatez del segundo, autor de otro título a reivindicar como es Furia ciega (2011), en ciertos dislates argumentales que permiten a Génesis colocar el nivel de diversión por encima de Salvation: como su premisa anuncia, existe aquí una intención de poner patas arriba todos los acontecimientos de la saga, y eso, por momentos, ayuda a desterrar algunas de las inercias que cabría esperar en una quinta entrega y hasta deja sitio para la sorpresa. También para el flato, puesto que el combo entre su enrevesada dinámica y su escasa lógica hacen a la historia un tanto difícil de seguir. Sin embargo, esa propuesta de renovación acaba por no ser más que un espejismo cuando la película demuestre no poder corresponder el nuevo modelo de aventura que plantea con nuevas ideas.

De esta manera, Terminator Génesis no logra pasar de ser una, aunque voluntariosa, irrelevante variación sobre lo que ya habíamos visto antes, pero, sobre todo, es la mediocre dirección de Alan Taylor lo que sacrifica sus opciones de erigirse en buen espectáculo: no solo es el peor realizador que ha tenido la serie hasta el momento, sino que set-pieces como la del puente están tan increíblemente mal planificadas que llega a resultar incómodo. Cualquiera diría que Skynet, la inteligencia artificial contra la que combaten los humanos en la saga, ha empezado a levantarse y, aunque de manera todavía primaria, ya sabe rodar cine juntando algoritmos.


VISTA


TERMINATOR_GENESIS-poster_definitivo.jpg_rgbTERMINATOR GÉNESIS (Terminator Genisys)

Dirección: Alan Taylor.

Guion: Laeta Kalogridis y Patrick Lussier.

Intérpretes: Emilia Clarke, Arnold Schwarzenegger, Jai Courtney, Jason Clarke, Lee Byung-Hun, J.K. Simmons.

Género: ciencia-ficción. Estados                                                                                 Unidos, 2015.

                                                                            Duración: 126 minutos.


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