Los Dardenne y la dignidad todavía


Vuelven los Dardenne y sobre el estreno de su nueva película han planeado un poco los interrogantes. Quizá se haya sumado la presencia  de Marion Cotillard, toda una estrella ya internacional, a las incógnitas hacia los posibles cambios que pueda tomar (o no) una práctica cinematográfica tan bien definida a lo largo de los años y una decena de títulos. ¿Variará algo la fórmula que ha resultado una de las mejores y sin trampa dentro del cine social y ético europeo durante las últimas dos décadas? ¿Percibirá el espectador agotamiento en el modus operandi Dardenne? ¿Empleará esa cámara la misma elocuencia de siempre? ¿Y permanecerá insistente todavía a un palmo de los ciudadanos pertenecientes a las zonas de sombra de un Viejísimo Continente supuestamente privilegiado? ¿La mirada hará alguna concesión? ¿Señalará un antes y un después en la filmografía de los belgas el hecho de contar con un rostro tan famoso?

A todas las preguntas, el film responde: los hermanos siguen siendo ellos mismos y sí, Dos días, una noche no deja de ser para bien – ¡para muy bien! – una película de los Dardenne. Como cualquiera hasta el momento. Hay, eso seguro, una voluntad de ampliar los intereses y las temáticas, también de jugar con los formatos narrativos, circunstancias que ya se percibían en las esplendidas El silencio de Lorna (2009) y El niño de la bicicleta (2011). O sea, explorar con el objetivo de mantener operativas las aptitudes marca de la casa, pues lo que ha movido siempre a los realizadores ha sido el compromiso hacia su ética artística y política. No suena a contradicción. Al contrario.

Los cineastas cuentan el fin de semana que vive Sandra, madre, esposa y trabajadora en una pequeña fábrica. La empresa le comunica el despido tras un periodo de baja por depresión. El jefe planteó el voto entre el resto de compañeros a fin de tomar una decisión: si ella se quedaba, perdían una paga extraordinaria que asciende a mil euros. Una cosa u otra. La mayoría eligió mantener latwodaysonenight5 (1024x682) paga pero el viernes previo al lunes del despido el jefe decide que se repetirá la votación. Sandra tiene por delante dos días durante los cuales visitar y pedir comprensión a dieciséis personas, dieciséis trabajadores con tantos problemas, con tanto miedo como ella a quedar al desamparo en un mundo laboral canalla. Un sábado y un domingo a la desesperada. A contrarreloj. Un incremento de angustia en la fragilidad interna de la joven.

Dos días, una noche despliega así su estructura. Encuentro, incomodidad, petición, apoyo o no apoyo. Repetidas veces. Sandra ante un compañero, ante otro, ante otro más. Encontrarse un esquema tan marcado desde el inicio constituye la novedad, la primera diferencia respecto a títulos anteriores, aunque el sentido dramático de dicha estrategia, de inteligentísima efectividad, se adecúa impecablemente al planteamiento que proponen los Dardenne: acercar la cámara a los individuos – abocados a la precarización de la dignidad y al abandono de cualquier gesto que implique solidaridad – y al mismo tiempo a las posibilidades del colectivo entendido como espacio para el impulso participativo. Excepto, quizás, por un par de momentos concretos que rozan la poca verosimilitud, la maniobra funciona. Y cómo.

Desde luego, hallar aquí a Cotillard no implica otra circunstancia que la de haber sido elegida por sus capacidades más que contrastadas. Y sí, Jean-Pierre y Luc Dardenne además vuelven a demostrar su mano maestra para el arte de la Cámara que Cuenta. Si obras anteriores dejaron en la memoria de todos, por tomar algunos ejemplos, un plano secuencia que transportaba a cuestas la amargura, la destreza natural en el fuera de campo y la sacudidas de elipsis salvajes, la táctica visual que recorre Dos días, una noche la constituyen unas composiciones de planos dentro de los cuales se parcela siempre y rigurosamente por separado a Sandra y a sus interlocutores. Excepto cuando los apoyos rompen las líneas divisorias. Y hasta el plano colectivo tras la votación, al final, donde no hay barreras y se abre un espacio que ni siquiera un formato panorámico podría abarcar.


twodaysonenight4 (1024x682)


DOS DÍAS, UNA NOCHE

Dirección: Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Christelle Cornil, Oliver Gourmet.

Género: drama. Bélgica, Francia, 2014.

Duración: 95 minutos.


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.