Mundo abierto, mundo cerrado


Querer hacer cine y que no te lo permitan. Querer vivir en libertad haciendo lo único que sabes hacer y que quienes se han erigido amos de la sociedad hayan secuestrado tu dignidad, la de todos vosotros. Pero esa obsesión tuya es tan fuerte que sigues y consigues crear películas para sentirte vivo, mientras cuentas a la vez lo que os sucede. Un mundo abierto, arrinconado y clandestino, contra un mundo cerrado, al aire libre y ocupando la vastedad del país. El realizador iraní Jafar Panahi continúa en la brecha, a pesar de los pesares, de las condenas y prohibiciones, de una inhabilitación profesional que le impone el silencio. No se calla, sin embargo. No se para y de nuevo lo consigue: tras Esto no es una película (2011), fantástica obra entre las paredes de la propia casa del creador a quien no dejan crear, y Closed Curtain (2015), el tercer grito de rebeldía consigue traspasar otra vez el cerco, salvarse, al menos verse fuera del país. Se llama Taxi Teherán y resulta un nuevo triunfo expresivo ante la adversidad.

Panahi parte de una de esas soluciones artísticas que definen a los grandes. Toda la película se basa en un impulso y en un concepto. El primero es aquel de salir fuera, de volver a la ciudad, después de la reclusión y desafiando las imposibilidades. El segundo, llevar entonces al exterior su parcela de libertad y acción, por reducida que parezca y la única opción al minimalismo que le permita. Llevar a cuestas el plató de rodaje, a ojos de todos y al mismo tiempo camuflado, conduciendo la película el mismo director de principio a fin, en primera línea. Conducir se convierte en el mejor verbo para expresar su trabajo, porque la acción transcurre dentro de un taxi que recorre de día las calles de la capital, con el director al volante y mientras tres cámaras recogen las subidas y bajadas de los clientes.

La costumbre iraní de compartir entre varias personas un mismo taxi permite obtener una muestra significativa y sustanciosa de vivencias y opiniones, a la vez que se alternan momentos de humor con reflexiones sobre las inquietudes cotidianas de los ciudadanos y lo terrible del totalitarismo en sus vidas. Esta docu-ficción – como la define Panahi, pues dirige a actores no profesionales bajo un marco narrativo de dimensiones documentales – viaja a través de las entrañas de la ciudad, erigiéndose como una cápsula de liberación, pequeña por fuera pero inmensa por dentro, cuya fuerza expresiva refleja magistralmente la asfixia de ese mundo cerrado, visto al otro lado de las ventanillas y las lunas del vehículo, sobre ese mundo abierto.


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TAXI TEHERÁN

Dirección: Jafar Panahi.

Intérpretes: Jafar Panahi, reparto sin acreditación.

Género: comedia, drama. Irán, 2015.

Duración: 82 minutos.

 

 

 


 

 

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