Lech, ese hombre


La periodista Oriana Fallaci viajó a Polonia en 1980 para entrevistar a Lech Walesa. El nombre del electricista estaba en boca de medio mundo tras haber liderado una huelga en el Astillero Lenin de la ciudad de Gdansk, cuyo resultado fue la legalización del sindicato Solidaridad, la primera organización libre de trabajadores, al menos desde un punto de vista nominal, dentro de un país perteneciente al bloque socialista. La italiana se cita en la modesta casa obrera con el personaje que acapara titulares y encuentra a un líder muy desconfiado con lo que pueda después escribir la entrevistadora. Al inicio él guarda las distancias pero, siempre a su manera, consigue sentirse cómodo dentro de la conversación. Walesa empieza a hablar y, a partir de las preguntas de Fallaci, traza una historia personal que explica las causas de su ascenso y una lucha de años por la esperanza de cambio.

Así articula la narración Walesa. La esperanza de un pueblo, biopic de lujo y último esfuerzo artístico (¡a sus 87 años) del decano del cine polaco Andrzej Wajda. El realizador de Kanal (1956) y Cenizas y diamantes (1958) ha ejercido en su  dilatada carrera de cronista de las convulsiones sociopolíticas en su país durante el XX, por lo que parece consecuente con su trayectoria el afrontar el retrato del polaco más insigne de sus últimas décadas. El interés de Wajda por Walesa viene de antiguo, desde la misma época que alumbró el nacimiento de Solidaridad. De hecho, la admiración por el movimiento ya impulsaba sus películas El hombre de mármol (1976) y El hombre de hierro (1981) – en la última, el sindicalista hacía incluso de sí mismo –, y en calidad de testigo directo de momentos cruciales, como la huelga de 1970 que fuera el germen de todo lo que vendría en años sucesivos, el realizador emprende con esmero la reconstrucción. Mezcla imágenes reales, ambienta en modo realista y al detalle los escenarios y recrea vivamente el clima general de la época.

WAŁĘSA

Por tanto un trabajo bastante didáctico, posiblemente con vistas a un público joven, a ejemplificarle la utilidad de participar en la vida política. Y también de tintes demasiado hagiográficos. Las aristas del personaje apenas se notan, como por ejemplo en ese esclarecimiento a medias de la posible colaboración con la policía a principios de los setenta.

Cartón esplendoroso, pero cartón al fin y al cabo, esta biografía ofrece fuera de la crónica del santo dos aspectos interesantes pero de muy distinto signo. Uno, el acento sobre la esposa Danuta (muy bien la actriz Agnieszka Grochowska), que viene a confirmar otra vez la constante indispensable de las mujeres como (más que) apoyo de los prohombres de la Historia. Y dos, ya entrando en el factor involuntariedad, la caracterización hecha por Robert Więckiewicz: su enérgico Walesa se desliza a menudo hacia la caricatura, lo que a la postre le aporta desconcertantemente al film su toque más original. Aunque apostamos que no era la intención de Wajda inspirarse en La hora chanante


WALESA .LA ESPERANZA DE UN PUEBLO

Walesa-poster.jpg_cmykDirector: Andrzej Wajda

Guion: Janusz Głowacki 

Intérpretes: Robert Więckiewicz, Agnieszka Grochowska, Maria Rosaria Omaggio

Género: biográfico, drama. Polonia, 2013

                                                                                    Duración: 127 min.


 

 

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