Mafiosos con disfraz de pájaro

Anaís Berdié


Un tipo de mirada imperturbable contempla la escarpada costa de La Gomera mientras suenan los primeros acordes de The passenger, de Iggy Pop. Se llama Cristi y la primera orden que recibe al desembarcar es la de apagar el teléfono porque la policía está escuchando. Cristi llega a la isla para aprender, de la mano de un grupo de mafiosos, un peculiar lenguaje de silbidos con el que poder comunicarse entre ellos sin ser descubiertos. Como si fueran pájaros.

Con esta peculiar premisa echa a andar la nueva película de Corneliu Porumboiu, uno de los principales exponentes del llamado «nuevo cine rumano», que se decanta por primera vez en su carrera por el cine negro. Cargada de referencias a clásicos, desde Hitchcock hasta los westerns de John Ford, la película tiene, sin embargo, una estructura fragmentada y llena de saltos temporales que hace pensar más en el cine de Tarantino. Pero Porumboiu no posee el talento del estadounidense para lograr que el alambicado guion fluya de manera natural. La historia acumula tantas traiciones y dobles juegos entre sus personajes que el abuso de los flashbacks, lejos de desenredar la madeja con virtuosismo ante el espectador, genera la sensación de estar ante un relato demasiado prefabricado.

Se trata de una cinta con clara vocación de divertimento, donde nadie es lo que parece ser, pero los personajes adolecen de una falta de carisma que lastra el resultado final. El policía corrupto que protagoniza la trama, interpretado con sobriedad por el reconocido actor rumano Vlad Ivanov, y la estereotipadamente fría femme fatal que construye Catrinel Marlon no logran que la chispa que debería prender entre sus personajes traspase la pantalla. Se intuyen las intenciones, pero no se llegan a sentir. Los sucesivos miembros de la banda de mafiosos tampoco destacan por tener personalidades fuertes, lo que hace que queden un tanto desdibujados. Tal vez la ambigüedad de la inspectora jefa de la policía sea la propuesta más atractiva, pese a que sus motivaciones no llegan a quedar explicadas, fiándolo todo a una serie de secuencias de acción finales que cumplen con la misión de homenajear el film noir, pero dejan pasar la oportunidad de profundizar en la psicología de los personajes.

Rodada entre España y Rumanía y con un presupuesto mucho más elevado que el de los anteriores trabajos de su director, La Gomera es una película extraña en la que un grupo de tipos duros recurren a una técnica de comunicación ancestral para sobrevivir en un mundo hipercontrolado por la tecnología. Mafiosos del siglo XXI silbándose en la distancia para librarse del control policial. Precisamente en su rareza reside su interés para los aficionados al género.



 

LA GOMERA

Dirección: Corneliu Porumboiu.

Intérpretes: Vlad Ivanov, Catrinel Marlon, Rodica Lazar, Antonio Buil, István Teglas, Sabin Tambrea, Agustí Villaronga.

Género: thriller. Rumanía, 2019.

Duración: 97 minutos.

 


 

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