Jason Sheedy y su productor Kyle Steinike llegan puntuales como un reloj a nuestra cita en el Gran Hotel Conde Duque (Madrid), base central del equipo de Nocturna. El día anterior mostraron por primera vez ante el público internacional Patient, el debut en la dirección de Sheedy, que compite en la sección Dark Visions  del festival. Se trata de una película de terror ambientada casi al completo en la habitación de un hospital, donde una paciente aquejada de parálisis resiste a los envites de una presencia del inframundo a consecuencia de su huida de una secta criminal. Nuestros entrevistados, por fortuna, no son tan perturbadores en persona. Esto es lo que nos contaron.

El misterio de Patient involucra un culto extraño del Más Allá. ¿Habéis tratado alguna vez con un grupo así? ¿O quizá, al menos, jugado a la ouija?

Jason Sheedy: [Risas.] Sí, sí, alguna vez jugué con el tablero de la ouija, poniéndome cada vez más y más nervioso al ver que el vaso se movía. El tema de las sectas y todos esos horrores ocultos me ha atraído siempre. Lo bueno del cine es poder disfrutar y divertirte con estas cosas que dan tanto miedo, porque sabes que no están ahí, pero en la vida real son terroríficas.

Kyle Steinike: Yo nunca he probado nada de eso, ni me he visto envuelto en ningún culto oscuro. ¡No juego con los muertos! [Risas.]

¿Por qué elegiste el género de terror para tu primera película?

J.S.: Por dos razones: la primera es que soy un gran seguidor del terror, especialmente de las películas de los setenta y ochenta. Y la segunda es que buscábamos un proyecto que entrara dentro de nuestras posibilidades. Hacer una película de terror no requiere necesariamente un gran talento, basta con poder sacar un partido eficaz a tus recursos. Así que fue una combinación entre lo que queríamos hacer y lo que podíamos hacer, a la vez que intentábamos dar un giro a todo ese elemento sobrenatural para que la historia siguiese resultando interesante a nuestro público.  

K.S.: El motivo principal es que podíamos hacerla con un bajo presupuesto. No teníamos mucho dinero para invertir. Queríamos demostrar, sobre todo, que podíamos contar una historia. A mí me gustan las películas de terror, pero tampoco es que sea un fanático. Lo que me atraía de Patient era la historia. Tiene sustos, da mucho mal rollo, pero a la vez hay un misterio sobre el que puedes pensar y del que sacar tus propias conclusiones. No es algo que veas, por ejemplo, solo por las explosiones.

J.S.: No había explosiones en el presupuesto. [Risas.]

K.S.: ¡Ni un centavo!

J.S.: De lo que se trata es que, para hacer una buena película de género, que funcione y de verdad te atrape, es necesario tener una buena historia detrás. Eso era, pienso yo, lo importante.

En la película existe la figura de un ex–novio maltratador, y, justamente, tras cada episodio fantasmal a la protagonista le aparecen cardenales en el cuerpo. ¿Tratabais de establecer un paralelismo?

J.S.: Sí, definitivamente es clave en la trama de Patient. Ambas cosas tienen que ver con el aislamiento y todo lo que concierne al personaje de Rachel, que alimenta su carácter inestable y débil. Hay un paralelismo, sí. Existe también un componente de drama médico, pues una parálisis que te afecta de cintura para abajo es una fuente de miedo y de inseguridad. No es algo que nadie quiera sufrir. Y todo lo que le acontece a este personaje viene de problemas que le persiguen desde el pasado, como ese novio maltratador o esa secta de la que intenta escapar. De alguna manera, el personaje está paralizado por estos problemas, que le impiden seguir adelante y construir una nueva vida.

K.S.: En efecto, eso es básicamente lo que pretendíamos representar. Ambas cosas, la secta y el maltratador, son las causas de que esté en el hospital, y no paran de atormentarla, vuelven una y otra vez sobre ella. Su vida está marcada por un pasado de malas experiencias.

J.S.: En la película contamos cómo ella tiene que desarrollar la habilidad para ver más allá de lo horrible que ha sido su vida, y quizá convertirla en otra cosa.  

entrevista-revista-insertos-msm-3 (1280x865)

¿Cuánto tiempo llevó el conjunto de la producción?

J.S.: Pues… creo que la preproducción fácilmente nos pudo llevar un año.

K.S.: El rodaje en total ocupó tres semanas, y unos siete meses después grabamos toda la parte que transcurre fuera del hospital, que apenas llevó tres o cuatro días. Lo bueno es que, al ser casi todo en un mismo escenario, pudimos rodar cronológicamente, algo que rara vez ocurre. Esto ayudó mucho a los actores, porque no tenían que ir saltando de una escena del principio a otra del final, sino que podían progresar con sus personajes. Fue una circunstancia afortunada, en el tiempo que llevo produciendo nunca me había sucedido, ni creo que vuelva a suceder.

J.S.: En la película, la relación entre Rachel y su hermano es importante: que los actores se fueran conociendo en la vida real conforme avanzaba el rodaje, vino bien a cómo se muestra en pantalla esa relación, donde también se va produciendo un acercamiento. Ayudó.

K.S.: Pero el conjunto de la producción no fue fluido: trabajábamos cuando teníamos dinero, parábamos cuando se nos acababa, reanudábamos cuando volvíamos a tener… Patient ha sido un proceso largo. Me parece que la primera versión del guion se terminó en 2012. Luego rodamos en 2013, y continuamos a trozos en 2014. Esto se debió a nuestras condiciones, obviamente hubiéramos preferido hacerla más rápido.

J.S.: Quizá la próxima vez, esperemos. Habrá quien piense que dieciocho días de rodaje son demasiado pocos, pero fue un rodaje laborioso, con tomas muy largas y otros planos que son fogonazos en la película, pero lleva mucho tiempo hacer. Eso en lo referente a la fotografía. Además hay que contar con las interpretaciones, que exigían mucho y también costaba una gran cantidad de tiempo preparar. Es una película con un alto grado de emocionalidad, así que era indispensable trabajar intensamente con los actores.

Me pareció percibir algo de asiático en la estética, tanto en las apariciones espectrales como en esas muertes por desintegración que se producen a lo largo de la película. ¿Hubo alguna influencia de ese tipo?

J.S.: Seguramente. De todas formas, mirándolo en perspectiva, en el terror hay muchas culturas distintas que entran en juego y que se han ido mezclando. De Asia nos han llegado antes los remakes americanos, como The Ring (La señal) [Gore Verbinski, 2002]; y es divertido ver los originales y comparar cómo cambia una historia de un lugar o otro, y qué da más miedo. De todas formas, si tuviera que citar una influencia clara, El orfanato [Juan Antonio Bayona, 2007] podría ser un buen ejemplo. Es una película que he visto muchas veces. Se trata ante todo de un drama, aunque luego resulte tener fantasmas dentro. Un muy buen argumento, ¡increíblemente triste, además! Otro director que me gusta mucho y que reconozco como influencia es Ti West; me encanta su estilo. También trabaja con cosas muy pequeñas, en espacios muy reducidos, pero siempre es efectivo por cómo construye sus historias.

Para terminar, ¿cómo os sentís realizando vuestra premiere mundial en Nocturna, y cuáles serán las siguientes citas de Patient?

J.S.: Todo el mundo aquí ha sido muy simpático con nosotros y nos ha hecho sentir muy cómodos. Nos encantó el cine [Palafox], enorme, aparte de que proyectar en pantalla grande siempre es una bonita experiencia.

K.S.: Es curioso, porque no habíamos tenido nunca ningún estreno mundial fuera de Estados Unidos, y nos entusiasma estar aquí, sobre todo por lo popular que parece el género fantástico en España. Así que estamos encantados, y todo nuestro equipo, actores y gente que participó en el proceso también. Además, nos gusta poder ver las otras películas.

J.S.: Lo bueno del festival es que no está limitado a género fantástico: hay thrillers, hay comedias… Está bien formar parte de una programación tan variada.

K.S.: Respecto a lo siguiente… Realmente no lo sé. Espero que la película se pueda ver pronto en más sitios de Europa, y estrenaremos en Estados Unidos seguramente a través de Netflix, o alguna otra plataforma de VOD. Eso es lo que creo que tenemos por delante. Pero no se puede saber con certeza.

J.S.: Es un misterio. 


entrevista-revista-insertos-msm-2 (1280x821)


Fotografías: María Sofía Mur

Agradecimientos a Jason Sheedy, Kyle Steinike y Sandra Serrano, responsable de prensa de Nocturna


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s