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Con dos películas anteriores inéditas, La camarera Lynn es el primer trabajo en llegar a España del alemán Ingo Haeb, curtido principalmente como guionista en el ámbito televisivo. Pese a su apariencia de producto surgido del creciente interés por el BDSM desde el mainstream a consecuencia del éxito literario de Cincuenta sombras de Grey (E.L. James, 2011–2012), y también, precisamente, adaptación de un best-seller –firmado por Markus Orths–, en realidad La camarera Lynn tiene bien poco que ver con el fenómeno, mientras su protagonista, en cambio, no estaría demasiado lejos de las mujeres que protagonizaron otra trilogía: la de los Corazones de Oro de Lars von Trier, especialmente, en su fulgor, respecto a aquella Emily Watson calvinista que en Rompiendo las olas (1996) recorría todo un Via Crucis sexual en aras de una Pasión de su propio cuerpo.

Película también dotada de obvias cargas de fisicidad, aquí la actriz encargada de llevar su peso es la joven Vicky Krieps, rostro ya prodigado en Hollywood en papeles hasta ahora secundarios que, con este abrumador trabajo, demuestra sobrada capacidad y sensibilidad para componer papeles muchísimo más complejos. Mediante una puesta en escena deliberadamente austera, Haeb se entrega a su actriz desde el principio hasta el final, desolando aún más a través de su misteriosa mirada los no-lugares que el personaje recorre en busca de significado. La camarera Lynn se eleva rápidamente como un éxito de ambos: presidida por una melancolía de lo más opaca, es mutuo el mérito a la hora de codificar a su muy peculiar manera la soledad y sensación de irrelevancia del personaje manteniéndose fiel a su óptica, una perspectiva por entero inocente, dulce, pero confundida con una ausencia del espíritu.

No todo tiene por qué ser una gran mentira”, comenta al principio la protagonista al psiquiatra a propósito de su decepción infantil tras descubrir que el sonido del mar cabía dentro de una caracola. La película funciona de un modo similar: desarrollada en un microcosmos de lo más reducido, invita a asumir en su transcurso cotidiano la experiencia vital de Lynn, una camarera de hotel que disfruta ocultándose bajo las camas de los inquilinos pero sueña, también secretamente, con ser observada y tenida en cuenta algún día. Resulta admirable la manera en que Ingo Haeb introduce al espectador en su laberinto para descubrirle, con una mirada limpia de todo juicio, un mundo propio con una lógica sentimental tan oscura en sus procedimientos como, en realidad, elemental en su fondo: sentirse amado. 


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LA CAMARERA LYNN

Dirección y guion: Ingo Haeb

Intérpretes: Vicky Krieps, Lena Lauzemis, Christian Aumer, Steffen Münster, Christine Schorn

Género: drama. Alemania, 2015

Duración: 90 minutos

 

 


 

 

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