George Lucas es uno de los directores más famosos del siglo XX. Es más, es de los pocos que posee una legión de fans incondicionales que han hecho de la trilogía de “La guerra de las galaxias” prácticamente una religión que engrosa sus filas generación tras generación. Tras anunciar que Disney había desechado sus ideas para la próxima aventura galáctica, el cineasta ha decidido rodar dos proyectos experimentales, recuperando a un joven Lucas que durante los años 70 se dejaba seducir por esta vertiente.

En la actualidad, es cierto que muchos autores conocidos coquetean de vez en cuando con otros cines. David Lynch, Lars von Trier, Peter Greenaway, David Cronenberg, Wong Kar – Wai, Paul Thomas Anderson e, incluso, el gran Alfred Hitchcock son algunos de los nombres que han presentado interesantes piezas bajo la condición de libertad que aporta esta categoría.

Otros no sólo se limitan a flirtear, sino que además aprovechan ciertas pausas en su carrera para realizar largometrajes más personales e íntimos. Éste es el caso de directores como el francés Gaspar Noé. Catorce años han pasado ya desde su cortometraje, Carne, al que siguió el sexualmente polémico Sodomites y que continuó en Eva. Pero, por encima de todo, destaca Enter the void, una producción que fusiona un valioso surrealismo poco común con una historia sobre drogas plasmada en primera persona. Considerada una película de culto, es de los pocos films experimentales que han conseguido llegar a tal magnitud.

Por desgracia, no todos se lanzan a mostrar sus cintas al público. Pese a esta gran noticia que nos brinda Lucas con un retorno más artístico, los dos proyectos sólo serán visualizados por su círculo más cercano. Es muy probable que acabe compartiendo el anonimato con otros tantos materiales que sólo ven la luz una vez desaparecidos sus autores. Es triste ver cómo ciertos aportes, que podrían servir para despertar el interés de muchos de sus espectadores que aún desconocen este mundo, se quedan en el olvido durante décadas, sin contar con que puede llegar a ser una oportunidad magnífica para que sus fans conozcan el lado oculto de la mente de este cineasta. Pero conociendo su carácter, la cuestión que se nos plantea es: ¿estos proyectos son demasiado íntimos como para mostrar a un público que acabará siendo minoritario o es este aspecto el que le preocupa al aclamado George Lucas, el director que hace no mucho declaró que todos sus trabajos siempre iban destinados al éxito comercial?


 (Fotograma de Enter the void. Fuente: UniFrance Films )

 

 

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