Más de lo mismo

David G. Maciejewski


Casi todos los cineastas que realizan un remake se saben subordinados a la pieza original. Intentan homenajearla y, a veces, superarla. Otros, por el contrario, escogen tópicos y arquetipos relativos a un género o subgénero determinado, y elaboran popurrís que se «inspiran» en obras ya existentes. No los llaman remakes, pues consiguen que las historias vayan por otros derroteros, pero toman un poco de aquí y de allá y lo aderezan con una pizca de esto otro. Tomar líneas narrativas, argumentales y estilísticas preexistentes les garantiza cierto éxito entre el público generalista, pero no por ello dejan de ser obras engañosas.

70 binladens picotea de fuentes como las angustiosas tribulaciones que padecieron Sonny y Sal, los protagonistas del atraco fallido en Tarde de perros, o del ingenioso (aunque a veces increíble) ardid del maquiavélico Dalton Russell en Plan Oculto. De la primera toma la trama de dos atracadores inexpertos que se la juegan con un golpe a una sucursal bancaria que acaba convirtiéndose en un infierno por infortunios del destino, solo que, mientras la película de Sidney Lumet pretendía ser una radiografía del malestar de los barrios bajos de Estados Unidos, 70 binladens se traslada a Bilbao y apenas tiene trasfondo social. De la cinta de Spike Lee recupera de manera desafortunada la figura del brillante policía capaz de descifrar complejos galimatías en los mensajes que reciben de dentro del banco, aquí enviados por una rehén.

Koldo Serra, que homenajeó Perros de paja con su ópera prima, Bosque de sombras, y que fracasó estrepitosamente con Gernika, reformula los códigos de las grandes películas de robos y atracos añadiendo una estética propia del cine quinqui (recuerda a La estanquera de Vallecas), solo que con altas dosis de humor negro, lo cual chirría en un thriller que debería irradiar tensión y no distensión. Además, los personajes son maniqueos, y oscilan entre lo previsible, lo superficial y lo absurdamente enrevesado.

La trama está hecha de clichés: el golpe que falla, el personaje infiltrado, unos giros de trama que se sienten forzados, los policías ingeniosos que encuentran pistas imposibles, etc. Si algo mantiene 70 binladens a flote es el eficaz montaje y la interpretación de Nathalie Poza, cuyo personaje, que parece salido de las cárceles de Vis a Vis, resulta atractivo por la naturalidad con que muestra sus excesos. No cabe decir lo mismo de la protagonista (una sobreactuada Emma Suárez), que resulta esquemática y manipuladora, aparte de que cuenta con un coeficiente intelectual aparentemente sobrehumano, según descubrimos, para colmo, en un epílogo que nada tiene que ver con la trama principal. Al final la película cargante no aporta nada nuevo. En resumen: más de lo mismo.



70 BINLADENS

Dirección: Koldo Serra.

Intérpretes: Emma Suarez, Nathalie Poza, Hugo Silva.

Género: thriller policiaco, España, 2018.

Duración: 100 minutos.

 


 

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