Otra masculinidad en el cine de acción

Yago Paris


En la primera entrega de la saga John Wick, el suceso que provoca que el protagonista pase a la acción —es decir, que decida cargarse, él solo, a toda una banda de gánsteres— es el asesinato de su cachorro de perro. Con un toque irónico que va en la misma línea, el protagonista de Nadie, Hutch (Bob Odenkirk), da un metafórico puñetazo sobre la mesa cuando descubre que los ladrones que unos días atrás habían entrado en su casa, y a quienes no hizo nada por detenerlos, se han llevado la pulsera con un gatito de su hija. La cinta de 2013 de Chad Stahelski y David Leitch parece ser un referente fundamental de la de Ilya Naishuller, pues los paralelismos no terminan ahí: el hecho de que las dos sean obras que juegan con los estereotipos del cine de acción de manera autoconsciente, dando lugar a un tipo de violencia que, cuanto más grotesca es, más graciosa resulta, así como los paralelismos de la trama, nos hacen sospechar que quizás Nadie no existiría de no ser por la exitosa trilogía protagonizada por Keanu Reeves.

No obstante, la diferencia crucial entre ambas películas es el tema escogido como foco de reflexión metacinematográfica. Mientras en John Wick el universo ficcional se reduce a la narración arquetípica para desarrollar una lectura en torno a los lugares comunes del género, en Nadie se indaga en el concepto de la masculinidad, una parte fundamental de dicha manifestación cinematográfica. La distancia irónica que toma Ilya Naishuller le permite jugar con las claves del personaje, sus motivaciones y conflictos internos, y cómo ha llegado a convertirse en un calzonazos —a ojos de una masculinidad rancia—. El filme funciona, por tanto, como crítica y celebración de la fantasía masculina de dominación física sobre los rivales del mismo sexo, y su mayor interés reside, precisamente, en que una vez finaliza el metraje, el personaje sigue sin tener muy claro con cuál de los dos modelos de masculinidad se identifica. Ya sea por el interés por crear un personaje inesperadamente complejo en una cinta que celebra el género sin tapujos, por la necesidad de darle un giro de tuerca más a una narración (que de otra forma se vería excesivamente simple a estas alturas) o por el pudor de mostrar una defensa abierta de un retorno a la vieja masculinidad, lo cierto es que Nadie es rotundamente una película hija de su tiempo.



 

NADIE

Dirección: Ilya Naishuller

Reparto: Bob Odenkirk, Aleksey Serebryakov, Connie Nielsen, Christopher Lloyd, Michael Ironside, Colin Salmon, RZA, Billy MacLellan, Araya Mengesha, Gage Munroe, Paisley Cadorath, Aleksandr Pal.

Género: acción. Estados Unidos, 2020.

Duración: 92 minutos.



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