¿Dónde está el corazón de los británicos?

Santiago Alonso 


Quienes no soportan las Navidades como obligatorio broche emotivo del año que acaba o quienes, simplemente, no sienten ni frío ni calor durante ese periodo repleto de «tan señaladas fechas», nunca llegarán a entenderlo del todo, pero no puede negarse que el entusiasmo navideño constituye en el mundo anglosajón un hecho cultural de inapelable raigambre, con independencia de sus consabidas derivaciones mercantilistas. Tiene, entre otras, una serie de asentadas manifestaciones como las canciones populares sobre estas fiestas (no confundir con los villancicos tradicionales y religiosos), todo un subgénero en sí mismo al que no se han substraído insignes nombres del jazz, el blues, el rock e, incluso, el punk o el heavy. Poca broma, por tanto, con una película británica que se anuncia como la película navideña de la temporada y que está inspirada en Last Christmas de Wham!, un éxito musical omnipresente en cualquier lista que se precie sobre el tema, y que las emisoras sigue radiando indefectiblemente desde su publicación en 1984. «Last Christmas / I gave you my heart / But the very nextday you gave it away»: así canta George Michael, dando buena medida del tono que se verá en pantalla.

¿El argumento? Mientras se trufa el metraje con esa y otras canciones del cantante londinense, ya sean con Wham! o de su carrera en solitario, vamos a conocer a una joven, a quien encarna estupendamente Emilia Clarke, que arrastra una vida desastrosa y cuyo único asidero es su trabajo de dependienta en una tienda hortera donde vende belenes y adornos vestida de elfo, hasta que conoce a un misterioso y excéntrico guapetón. ¿Y el resultado? Un aparato cinematográfico que, pese a su intrínseca extrañeza, funciona. Porque la cinta ideada por Emma Thompson, Greg Wise y Bryony Kimmings, y dirigida por el estadounidense Paul Feig (La boda de mi mejor amiga, Cuerpos especiales), consigue mantener casi siempre un sorprendente equilibrio: proporciona la suficiente dosis de conmovedores (y exigidos) elementos a quienes acuden a ver «una de Navidad» y, a la vez, cuida los márgenes libres que quedan con el objetivo de no parecerse demasiado a otras recientes por el estilo.

Los autores no pretenden abandonar ni mucho menos el modelo marcado por Love Actually —hasta homenajean a Richard Curtis, aunque sea a su versión más irreverente, esa que él mismo ya no practica, cuando aparece en un televisor el episodio «Villancico» de su mítica teleserie cómica La víbora negra, pero está claro que si hay una referencia con solera que siguen a las claras, esa es Charles Dickens. No solo se recurre al espíritu de Cuento de Navidad por su explosión final de buenos sentimientos, sino asimismo por su carga de crítica social. En definitiva, como algunas canciones navideñas, Last Christmas transmite amor y alegría, seguramente un optimismo final, pero también, como otras, alberga cierta congoja y desesperanza.

El filme conjuga saturación navideña, difícil de tragar para muchos espectadores, con comentarios muy pertinentes sobre la situación actual del Reino Unido: en otro sentido, se trata de cuestiones de muy ardua digestión también. De acuerdo, Londres aparece en modo postal y la resolución de la trama romántica, con sus toques de índole fantástica, no nos coge desprevenidos; sin embargo, que la denuncia de hechos como el incremento de la gente sin techo y de la xenofobia, con la larga sombra del brexit oscureciendo el panorama, haga acto de presencia en un estreno comercial de estas características aporta un valor muy a tener en cuenta. Y que la mayoría de los personajes no sean blancos anglosajones, empezando por los principales, ni triunfadores sociales supone toda una declaración de intenciones. Con la escena del autobús como etapa determinante en el camino hacia la redención del personaje de Clarke, cuando un energúmeno profiere insultos a una pareja que no está hablando en inglés, los narradores demuestran que les preocupa por igual la chica y la ciudadanía; una como protagonista de una historia emotiva, la otra como colectivo aquejado de grandes males.



 

LAST CHRISTMAS

Dirección: Paul Feig.

Intérpretes: Emilia Clarke, Henry Golding, Emma Thompson, Michelle Yeoh.

Género: comedia. Reino Unido, Estados Unidos, 2019.

Duración: 103 minutos.

 


 

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