Santiago Alonso


Autor entre otros títulos de los ocho libros protagonizados por el espía Sir Leonard Wallace, una serie que tuvo gran éxito en el Reino Unido durante los años treinta, Alexander Wilson (1893-1963) llevó una vida tan misteriosa y novelesca que algunos de sus secretos aún no se han desvelado a día de hoy. Al parecer, el escritor ejerció el espionaje en la India y, más adelante, al servicio del MI6, cumplió varias misiones en la Segunda Guerra Mundial como agente encubierto, una condición perpetuada años después por razones operativas que nunca se aclararon. Quizás la forma más atractiva, en un principio, de abordar al personaje desde la ficción habría pasado por plantear una intriga que pareciera sacada de sus libros, o por seguir el modelo canónico a lo Graham Greene, el que por época y resonancia evocativa mejor encajaría con los hechos. Sin embargo, el día a día del señor Wilson escondía uno más sorprendente aún: sin que las implicadas lo supieran, existía más de una señora Wilson. Esta supone una buena razón para que el personaje central se difumine un poco más y el interés dramático se desplace hacia la figura de quien creía conocerlo hasta que empieza a intuir que no lo conocía tanto. Por eso, como de entrada indica su título, el protagonismo de Mrs Wilson recae en Alice Wilson, la (¿segunda?) esposa que va recomponiendo las piezas de un puzle que debería completar el retrato de su marido.

Antes que cualquier justificación artística, esta recentísima miniserie británica, que ofrece la plataforma Filmin y opta este año a varios premios BAFTA, se presenta al público como un doloroso asunto de familia, pues al frente, produciendo e interpretando a su abuela Alice, se encuentra Ruth Wilson. Conocida por su papel protagonista en The Affair y responsable de dar vida magistralmente a Alice Morgan en Luther, uno de los personajes femeninos más fascinantes de la ficción televisiva de los últimos diez años, la actriz no solo capitanea un trabajo hecho a su medida, algo que su carrera ya merecía, sino que la implicación es profundamente personal, desde el momento en retoma el testigo de la misión de intentar desentrañar un poco más la maraña de mentiras e incógnitas que dejó su abuelo. El origen del guion se halla en las memorias inéditas escritas por Alice con la finalidad de que sus hijos entendieran quién era su padre, pero sobre todo el terremoto emocional que a ella le supuso averiguar la bigamia del escritor.

Los tres capítulos de Mrs Wilson intercalan con buen pulso un estudio sobre la mentira compulsiva y otro sobre el trauma que supone el derrumbe de las certezas acerca de las personas con quienes hemos compartido nuestra vida. Además, completan la función dos cuestiones más: una reflexión acerca del acercamiento a la religión como posible guía en la búsqueda de la paz de ánimo, que no resultará especialmente interesante a un espectador ateo; y una crítica, bastante pertinente, a las razones patrióticas que se interponen a los deseos legítimos por parte de cualquier ciudadano de conocer la verdad respecto a algún suceso que le incumbe. La combinación de todos estos elementos hacen de la miniserie un melodrama con bastante enjundia, mientras que Ruth Wilson da una nueva prueba de su talento como actriz.


Puedes ver MRS WILSON en la plataforma FILMIN


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